sábado, 24 de marzo de 2012
Teatro para bebés
Entrevista realizada el 13 de febrero de 2012
por Marisol Naranjo García.
lluvia_misteriosa@hotmail.com
1. ¿Cómo se llama el grupo y por quiénes está integrado?
Adrián: La compañía se llama Teatro al vacío y hace 5 años que José Agüero y yo decidimos gestionar y producir nuestros propios proyectos. Básicamente somos nosotros dos, pero la idea es siempre trabajar con otros compañeros. En este caso invitamos a Inés.
2. ¿A qué público está dirigida la obra que están trabajando actualmente?
Inés: Estamos teniendo el reto de hacer este montaje para niños muy pequeños, más o menos de entre 6 meses y 3 años de edad, ese es nuestro objetivo.
3. ¿Hace cuánto comenzaron a trabajar en el teatro para bebés?
Adrián: pues nuestro primer proyecto, Mundos Secretos, era para público preescolar, niños y niñas de 3 a 6 años. Pero es la primera vez que vamos a hacer un trabajo para niños tan pequeños. En Umbo que es nuestro nuevo proyecto, seguimos una estética mínima, sin texto y muy corporal, como lo hicimos en nuestro primer proyecto.
4. ¿De dónde nace la inspiración o por qué llega la necesidad a ustedes de trabajar en esta propuesta de teatro para bebés?
Adrián: nos ha interesado hacer un trabajo de investigación dentro del teatro. Mundos Secretos fue un poco así, una investigación. Hacer una obra de teatro para bebés también es todo un reto, un trabajo de investigación pero que además como creadores nos pone muchos retos y nos amplía el concepto, la idea de lo que es el teatro, eso entre otras cosas.
José: sí, también es un público que está muy descuidado, porque hay propuestas para bebés en la música, en la tele, pero por ejemplo en el teatro es una cosa que aquí en México todavía no se había investigado, en Europa ya se ha venido trabajando desde hace tiempo pero aquí era como una cuestión pendiente.
Dando funciones de Mundos Secretos, en el Programa de Teatro Escolar nos tocó estar en CENDIS y guarderías, muchas veces tuvimos público bebé que estaba ahí en primera fila, entonces se nos hizo importante lo que sucedía cuando veían esa otra obra y nos preguntamos qué propuesta trabajar directamente para ellos, orientada a ese público específico.
Inés: yo creo que también una discusión que está ahí constantemente es cómo hacer público. Siempre se habla de que el teatro está en crisis, que hay muy poquitas opciones, que la gente no va al teatro, pero la verdad es que el público se forma desde que somos niños. Entonces cuáles son las fuentes de inspiración, qué es eso que les estamos presentando a los niños, cómo los estamos formando. Me parece muy importante que crear cultura de público de teatro comience desde la más temprana edad posible, si pudiéramos hacer teatro para mamás embarazadas sería maravilloso (risas) es decir, necesitamos ir creando esa cultura, creo que en ese sentido este trabajo es muy interesante.
5. ¿Qué pueden comentar respecto a los antecedentes del teatro para bebés en nuestro país? Según leí, Francia es considerado el país pionero.
Adrián: según lo que hemos investigado me parece que no hay un teatro para bebés aquí en México, como decía José es un público que está descuidado. En Europa hay varios grupos que se han dedicado a eso, hay asociaciones también interesadas en el público de 0 a 3 años. Hemos visto varios trabajos en videos, algunos se acercan más al teatro convencional, a lo representacional, otros que son más plásticos, otros más lúdicos y eso nos ha nutrido mucho para hacer nuestra propuesta.
6. ¿Tienen pensado después de esta obra realizar otros proyectos dirigidos a bebés?
José: pues yo creo que sí. Está siendo para nosotros una experiencia muy enriquecedora y creo que es una puerta que se abre para nosotros como colectivo de seguir trabajando en esta línea. Creo que con la investigación que estamos haciendo se abrió un panorama amplio y han surgido ideas para otros nuevos montajes.
7. ¿Hasta dónde les gustaría llevar esta propuesta de teatro para bebés? Por ejemplo en Argentina ya abrieron una sala de teatro exclusiva para bebés.
José: creo que cuando se hace un proyecto lo que se busca es llegar a la mayor cantidad de gente posible, entonces esperemos que el proyecto lo vean muchos bebés y muchas mamás, muchos papás, tíos o abuelos que acompañen a esos bebés. Llegar a la mayor cantidad de público posible, eso es algo que creo que buscamos cuando hacemos teatro. Trabajamos para el público y entonces mientras más público lo vea mejor.
8. ¿El proceso creativo ha sido muy distinto del de otras obras que han representado?
Inés: voy a hablar de mi experiencia, como artista invitada. Para mí lo que ha sido diferente básicamente ha sido la armonía con la que hemos trabajado porque creo que estamos muy sintonizados en la necesidad de los bebés y en lo suave.
Es un paradigma distinto y entonces estamos en una búsqueda muy orgánica de un lenguaje muy celular por así decirlo, muy primario, que a la vez pueda ser impactante y profundamente humano. Creo que esas han sido las características del proceso creativo en mi experiencia.
José: nosotros en la compañía finalmente trabajamos con procesos de creación colectiva, que es una búsqueda que tenemos. Dentro de este proceso en especial la característica ha sido esa, la armonía con que ha ido surgiendo todo, que tiene que ver con esta búsqueda primitiva en el nivel de síntesis, con una profundidad que nos toca a nosotros como creadores.
Creemos que la profundidad va a ser lo que va a generar este diálogo con los espectadores. Y sí, ha sido distinto en ese sentido, ha sido un proceso muy fluido y eso es algo que se agradece mucho porque algunas veces los procesos en el teatro son un poco complicados o desgastantes para los que están en el equipo de trabajo.
Adrián: creo que también tiene que ver con que estamos en un terreno totalmente desconocido para los tres en el sentido escénico. El trabajo de Inés y toda la información que nos ha compartido ha sido básica y eso ha facilitado que estemos trabajando de manera fluida y que en todos los ensayos haya grandes hallazgos.
9. ¿Cuál ha sido el mayor reto para cada uno de ustedes en este proceso creativo?
Inés: creo que un reto es encontrar la estructura, porque finalmente los seres humanos amamos la estructura y la necesitamos, es un lenguaje muy claro para todos. Hablas de estructura cuando sabes que un bebé come a ciertas horas, duerme a ciertas horas, juega a ciertas horas, es decir, su mundo es muy predecible. En ese sentido me parece que el mayor reto es encontrar una estructura que le de contención a todos esos bebés que van a estar ahí, al mismo tiempo que los sorprenda pero sin que sea demasiada sorpresa porque hay que ser muy sutil cuando estás hablando de bebés. Entonces la idea es que haya espacios flexibles y de sorpresa pero también una estructura muy clara donde se sientan contenidos. Yo creo que eso es el reto, de momento.
José: coincido con Inés en ese sentido, creo que el reto es trabajar para ese público y tener en cuenta todas las características y las necesidades de ese público; qué clase de objetos vamos a usar, que los objetos los puedan tocar, provocar que estén contenidos de manera cálida, que no sea algo que les produzca un rechazo o que los altere. Todos esos son retos que todo el tiempo tenemos en el trabajo.
Adrián: por otro lado creo que hay algo muy interesante en relación a la actoralidad y que tiene que ver con un trabajo muy honesto, muy directo, en comunicación directa con los espectadores, los bebés. Tiene que ser a cara limpia, un teatro que promueva la imaginación y que tenga esa apertura pero sin engaños, sin trampas, un teatro que no es representación, pero sí una experiencia extraordinaria.
10. ¿Cuáles son las herramientas artísticas, actorales que ustedes consideran que han sido las más importantes para realizar este proyecto enfocado a bebés?
Adrián: a mí, lo primero que se me ocurre es que el trabajo interno ha sido muy importante a través de lo sensorial. Hemos hecho exploraciones a través de lo sensorial que luego se traduce en movimiento y en voz también, pero primordialmente es lo que hemos puesto más en juego, el trabajo sensorial; cómo nos toca, a dónde nos lleva. Eso ha sido muy interesante porque además han sido exploraciones muy precisas, generalmente orientadas por Inés, que nos han llevado a reconocer a nuestro público, es decir a los bebés.
Inés: en eso que está comentando Adrián lo que hemos tratado de hacer es ir siguiendo un poco el camino de los sentidos que llevan los bebés; explorar con el oído, con el sentido del tacto, del olfato, del gusto. En la misma línea evolutiva de cómo llevan los bebés, de cómo van conociendo al mundo, intentando que esa sea nuestra guía para la exploración. También hemos estado echando mano del método feldenkrais, que es un método que propone la exploración del movimiento de una forma muy evolutiva. Estamos muy de la mano con varias teorías y cosas que tienen que ver con esa cosa epigenética del ser humano.
11. ¿Para ustedes en qué se diferencia una obra de teatro para bebés de una obra de teatro infantil? ¿Y cuál sería para ustedes su concepto de teatro para bebés?
Adrián: Inés en algún momento nos hacía notar que es bien diferente un niño de dos años o de tres años a uno de 6, o incluso uno de cinco, cada edad es bien diferente una de otra.
José: sí, depende mucho también de las etapas de evolución. Entonces cómo trabajas para esa etapa evolutiva. A lo mejor las herramientas pueden ser las mismas, es decir, una coreografía de danza contemporánea, o los títeres los puedes usar en una obra de teatro para bebés y en una obra de teatro para adultos, las herramientas pueden ser las mismas pero se trabajan diferente. Para una obra dirigida a bebés es un poco esto que te decía Inés, específicamente teniendo en cuenta esas cualidades de que estén contenidos, de que haya sorpresa pero que no haya sobresalto. Es un trabajo que tiene que ver con la sutileza, yo creo que eso es lo que lo define, la sutileza.
Y en general en el teatro para niños lo importante debería ser que los creadores establezcamos un diálogo con los niños, que logremos un vínculo y una escucha con los niños, eso es algo que a nosotros como compañía nos interesa mucho que se dé. Por ejemplo, este montaje va a tener una etapa en donde vamos a hacer unos primeros acercamientos a los bebés mostrándoles nuestro trabajo y así poder modificar lo que haya que modificar en función de este diálogo que se va a establecer.
Inés: nada más agregaría que también es necesario tomar en cuenta los períodos de atención ya que entre unos niños y otros varía muchísimo. Contrario a lo que se cree, un niño que ya camina y que ya explora, tiene períodos de atención un poquito más cortos que un bebé. Un bebé se puede clavar, ellos se clavan más en algo durante más tiempo, pero los períodos de atención van a variar muchísimo dependiendo de la edad. Ese es un reto también.
12. ¿Podrían repetir el nombre de la obra y comentar sobre el autor?
Adrián: la obra se llama Umbo y los creadores son Inés López de Arriaga, José Agüero y Adrián Hernández.
13. ¿Pueden platicar un poco sobre la historia y los personajes?
José: la historia en realidad es muy simple. Nos la contamos nosotros para poder hacer el trabajo, no es que la historia se va a narrar o se va a contar de alguna manera. El personaje es un punto de luz que empieza a relacionarse con el mundo, con otros puntos y transita de ser una individualidad a ser un colectivo, de ser un punto a ser una esfera. Es una historia muy simple en realidad, es algo que va a suceder y que tiene posibilidades de lecturas múltiples.
14. ¿Qué desean transmitir a los bebés que vean su obra?
Inés: yo creo que ese ir de este punto hacia algo que se va haciendo más complejo a mí a lo que me remite es un poco a esta cuestión de que estamos interconectados, a que como es adentro es afuera y que todos somos parte de lo mismo, todos somos individuales y al mismo tiempo todos estamos conectados, es esta gran pertenencia al mundo.
También creo que es una celebración, lo que significa una vida nueva, que es como ir a explorar, a conocer, a experimentar y entonces reconectarnos con eso. Es esta cosa de pertenezco aquí pero también exploro y el mundo está ahí, y es enorme y puede ser cualquier cosa. Creo que es un gran homenaje a la curiosidad en cierto sentido.
José: y también en un contexto general es generar una experiencia artística significativa. Me parece que es fundamental por esto que decía Inés, que a lo mejor son las primeras experiencias que tengan muchos de los bebés espectadores y los papás, o aunque no sea la primera pero que si sea una experiencia significativa de acercamiento al arte. Es lo que nos parece muy importante.
15. De sus recuerdos personales, ¿cuál es el más prematuro?
Inés: en lo personal, ahorita lo que me brinca más que recuerdos personales de mi ser bebé, lo que tengo muy fresco son mis hijos. Es la referencia más cercana que tengo, todo el proceso de mis hijos como bebés y su exploración del mundo. Para mí básicamente esa sería la referencia inmediata.
José: pues yo tengo la sensación de que en el proceso no es que haya recurrido o ido a mi ser bebé (risas) sino que más bien hicimos una nueva experiencia a partir de estas exploraciones que contaba, una experiencia primaria, sensorial, que de alguna manera me conectó con eso, con una manera de expresarme que no tiene que ver con palabras, ni con una elaboración compleja de ideas sino otra cosa mucho mas primaria y de alguna manera con el ser bebé, sin necesidad de que yo recordara a mi propio ser bebé.
Adrián: yo creo que más que recurrir a mi propio bebé, ha sido en esas exploraciones-experiencias que hicimos en las que han ido apareciendo sensaciones de cómo fue mirar desde ahí, desde ese lugar, cómo fue estirar los brazos por primera vez para que alguien te cargue. No sé si me acuerdo tal cual como fue, pero fue como volver a pasar por esa experiencia. Tener esas sensaciones ha sido algo muy significativo.
Inés: es más una memoria pre verbal, una memoria corporal, es más como reconectarse con esa sensibilidad.
16. ¿Cuándo se estrena Umbo y en dónde?
Adrián: UMBO se presentará el 29 y 30 de abril en La Fiesta Interminable que organiza Alas y Raíces en el Centro Nacional de las Artes.
Las funciones empezarán a las 11 de la mañana y habrá varias a lo largo del día.
Está pensada para bebés de 6 meses a 3 años. La duración es de 35 minutos. La entrada es gratuita.
Para más información sobre “Umbo”
Tel: 50 12 89 40
Correo: teatroalvacio@gmail.com
Facebook: teatro al vacío
Blog: www.compañoateatroalvacio.blogspot.com
Alas y raíces: a.gob.mx
Otro sitio de publicación para leer este artículo:
www.teatromexicano.com.mx/revista/articulo.php?id=957
domingo, 4 de marzo de 2012
Camino a la inmortalidad por Marisol Naranjo García*
*Ilustración de René Espinoza
Recorriendo los altares de la escuela me topé con una casita que te invitaba a pasar, con un letrero que decía: si quieres vivir por siempre, entra aquí. Camino a la inmortalidad, ¿para qué? Había tanta gente formada y me pregunto para qué quieren vivir por siempre, ¿cuál es su móvil? si de todas formas parecemos muertos, y los muertos están más vivos.
No es que no disfrute tomar un chocolate con pan, pero no lo quiero de muerto. No sé de quién me vaya a tocar. Ya me imagino a Jelipito de niño, saboreando un pan de muerto en el carrito verde que le regaló su tía, la Negra. Jelipe ahora es un joven prometedor, y lo traigo a colación porque me lo acabo de topar. Él estudia Medicina entre semana, en una prestigiada escuela online y también estudia Derecho en el colegio Mexicano Abierto, allí va los fines de semana. El caso es que él también puso su altar y anda obsequiando chocolate y pan de muerto a toda la gente que pasa por ahí. De paso les checa la presión por si necesitan medicamentos, pues él se dedicó a recolectar, en casa de sus familiares y amigos, todos los que ya no se ocupaban, para dárselos a la gente que lo necesitara. Yo le dije que no quería pan de muerto porque ya estoy harto, tampoco chocolate caliente porque mi estómago anda resentido por los corajes que he pasado últimamente. Es que comí mucho y en el pasillo de la Salmonella, le expliqué. Luego insistió en darme medicamentos porque aunque no le permití que me tomara la presión, me dijo que me veía pálido y ojeroso. Le expliqué que no tengo trabajo y que me cuesta dormir por las cosas feas que suceden. Entonces me dio un tip, me dijo:
—Escribe en una hoja todo lo que sientes y todo lo que te preocupa, luego la arrancas y la tiras hacia arriba, ¡hacia el cielo!
¡Por supuesto que se me hizo infantil! Ya de niño intenté agrandar las nubes aventando algodón mojado hacia el cielo, y siempre se me regresó. Pero él es optimista, y al ver mi cara desparpajada por fuera y llena de rabia por dentro, me dijo:
—¡Escucha!
—¿Qué?
—Los helicópteros. Tú avienta tu hoja con tu nombre y un helicóptero la va a cachar, todo va a salir de maravilla.
Miré los helicópteros verdes y hasta entonces recordé que su ruido me alucina. Llevo todo el año escuchándolos en cada ciudad a la que voy, por eso lo había bloqueado de mis facultades auditivas, y Jelipito me los recordó.
Ya no quise seguir vendo altares, así que caminé hacia la salida. Sin darme cuenta me metí a una junta estudiantil, no había chocolate, ni pan de muerto. Había un muerto y todos estaban amontonados observando y proponiendo qué hacer con él, al parecer era un compañero de ellos. El chico tenía una extraña sonrisa en su rostro, y todos los que mirábamos teníamos un tono grisáceo, un semblante mohído y los ojos vacíos. De pronto me impactó una voz que se escuchaba a lo lejos. Intenté moverme para escucharla de cerca, pero no podía, y el viento frío no me movía ni un centímetro de donde estaba. Vi pasar muchos niños gritando: —¡Vamos a formarnos, quiero ser inmortal!

Y sus padres los llevaban a la casita de la enorme fila, que se veía desde mi lugar. Me impacienté porque ya no podía sentirme y ninguna parte de mi cuerpo me obedecía. Mis pies murieron, morí de un brazo y morí del otro. Murió mi pecho y mi cintura, murió mi sexo y mis piernas, murieron mis manos y mis hombros, pero no moría mi cabeza. Podía ver cómo Jelipito seguía en su altarcito repartiendo pan de muerto, chocolate y medicinas. Su altar de muertos estaba lleno, todos le tomaban fotos. Yo dejé caer mi cabeza, salí rodando y choqué con el chico al que observábamos. Quedamos frente a frente, y fue inevitable, comencé a reír con él.
Los observadores se fueron al paso de algunos segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años, siglos, no lo sé. Porque al reír con el chico me morí de la cabeza también y perdí la ilusión de vivir, y la muerte se me ha hecho eterna.
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*Ilustración de René Espinoza
Recorriendo los altares de la escuela me topé con una casita que te invitaba a pasar, con un letrero que decía: si quieres vivir por siempre, entra aquí. Camino a la inmortalidad, ¿para qué? Había tanta gente formada y me pregunto para qué quieren vivir por siempre, ¿cuál es su móvil? si de todas formas parecemos muertos, y los muertos están más vivos.
No es que no disfrute tomar un chocolate con pan, pero no lo quiero de muerto. No sé de quién me vaya a tocar. Ya me imagino a Jelipito de niño, saboreando un pan de muerto en el carrito verde que le regaló su tía, la Negra. Jelipe ahora es un joven prometedor, y lo traigo a colación porque me lo acabo de topar. Él estudia Medicina entre semana, en una prestigiada escuela online y también estudia Derecho en el colegio Mexicano Abierto, allí va los fines de semana. El caso es que él también puso su altar y anda obsequiando chocolate y pan de muerto a toda la gente que pasa por ahí. De paso les checa la presión por si necesitan medicamentos, pues él se dedicó a recolectar, en casa de sus familiares y amigos, todos los que ya no se ocupaban, para dárselos a la gente que lo necesitara. Yo le dije que no quería pan de muerto porque ya estoy harto, tampoco chocolate caliente porque mi estómago anda resentido por los corajes que he pasado últimamente. Es que comí mucho y en el pasillo de la Salmonella, le expliqué. Luego insistió en darme medicamentos porque aunque no le permití que me tomara la presión, me dijo que me veía pálido y ojeroso. Le expliqué que no tengo trabajo y que me cuesta dormir por las cosas feas que suceden. Entonces me dio un tip, me dijo:
—Escribe en una hoja todo lo que sientes y todo lo que te preocupa, luego la arrancas y la tiras hacia arriba, ¡hacia el cielo!
¡Por supuesto que se me hizo infantil! Ya de niño intenté agrandar las nubes aventando algodón mojado hacia el cielo, y siempre se me regresó. Pero él es optimista, y al ver mi cara desparpajada por fuera y llena de rabia por dentro, me dijo:
—¡Escucha!
—¿Qué?
—Los helicópteros. Tú avienta tu hoja con tu nombre y un helicóptero la va a cachar, todo va a salir de maravilla.
Miré los helicópteros verdes y hasta entonces recordé que su ruido me alucina. Llevo todo el año escuchándolos en cada ciudad a la que voy, por eso lo había bloqueado de mis facultades auditivas, y Jelipito me los recordó.
Ya no quise seguir vendo altares, así que caminé hacia la salida. Sin darme cuenta me metí a una junta estudiantil, no había chocolate, ni pan de muerto. Había un muerto y todos estaban amontonados observando y proponiendo qué hacer con él, al parecer era un compañero de ellos. El chico tenía una extraña sonrisa en su rostro, y todos los que mirábamos teníamos un tono grisáceo, un semblante mohído y los ojos vacíos. De pronto me impactó una voz que se escuchaba a lo lejos. Intenté moverme para escucharla de cerca, pero no podía, y el viento frío no me movía ni un centímetro de donde estaba. Vi pasar muchos niños gritando: —¡Vamos a formarnos, quiero ser inmortal!

Y sus padres los llevaban a la casita de la enorme fila, que se veía desde mi lugar. Me impacienté porque ya no podía sentirme y ninguna parte de mi cuerpo me obedecía. Mis pies murieron, morí de un brazo y morí del otro. Murió mi pecho y mi cintura, murió mi sexo y mis piernas, murieron mis manos y mis hombros, pero no moría mi cabeza. Podía ver cómo Jelipito seguía en su altarcito repartiendo pan de muerto, chocolate y medicinas. Su altar de muertos estaba lleno, todos le tomaban fotos. Yo dejé caer mi cabeza, salí rodando y choqué con el chico al que observábamos. Quedamos frente a frente, y fue inevitable, comencé a reír con él.
Los observadores se fueron al paso de algunos segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años, siglos, no lo sé. Porque al reír con el chico me morí de la cabeza también y perdí la ilusión de vivir, y la muerte se me ha hecho eterna.
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